Para muchos niños, algunas de las conversaciones más significativas sobre la fe no se dan en el aula ni en grupos grandes, sino en casa. En la mesa. De camino al colegio. Antes de acostarse. Estos momentos cotidianos crean oportunidades naturales para que los niños hagan preguntas sinceras y comprendan cómo la fe influye en la vida real.
Por eso, hablar del evangelio con los padres es tan importante. Este Día de la Madre o del Padre, comparte este recurso gratuito con las familias de tu ministerio para crear un espacio para conversar sobre el evangelio.



